A mi vecino el pescado lo borraron unos desalmados, pero vino su autor y valientemente vengó la afrenta pintándolo de nuevo con otro color, para que se note bien. ¡Aguante el arte callejero!
Este Grolou siempre me sorprende, acá abandonó la explosión de colores y se decidió por una paleta un poco más sombría, con reflejos de bronce, en este rostro enigmático que recuerda a una máscara de alguna antigua civilización olvidada.
Estas deliciosas fotos me las mandó Julien, un artista plástico que vive Salta. Visiten su página para ver más de estas maravillas. www.danuno.canalblog.com
¿Qué son estos simpáticos bichos de la calle Pichincha? El de la derecha parece un hipopótamo, el de la izquierda no se entiende mucho. Pero eso es lo que menos importa.
En esta esquina de San Telmo florece un mundo extraño, donde los corazones tienen alas y bichos, y los pajaritos son verdes y las pirámides tienen ojos...